miércoles, 19 de noviembre de 2014

Jugar con mentiras quema

Tengo una mezcla de metáforas en la cabeza.
Y mucha, mucha mierda.

Tengo una canción dentro de ella
que va a estallar en cien mil pedazos
antes de que la recuerde.




La verdad es que esto, ahora, no tiene mucha importancia. 
Y antes tampoco la tuvo.

Pero.
Ojala no hubiese ni uno más.
Por un tiempo. Y se quedara así para siempre.

Si te esperas un segundo te lo digo:
no sé muy bien que quiero decir.

Pero.
Quiero que no haga falta descifrar un sentimiento.
Que no haga falta inventarlos por la ausencia.
Que no hagas falta.
Que no haya ausencia.
Que no haya que escarbar para encontrar dentro de alguien,
ya me he manchado demasiado las manos.
  
Creo que exijo más de lo que pido,
y pido lo suficiente como para no volver a dar.
Yo tampoco lo entiendo, pero alguien ya lo ha hecho por mi.

No sé a dónde intento llegar.
No sabré como actuar una vez que llegue.
¿Es esa razón suficiente para dar media vuelta?

"Relátala sin prisa", me exijo.
Pero.
¿Dónde me quedé colgado de tus miradas?



Morderse los labios hasta sangrar
observando los tuyos.

Escuchar el trueno quebrar el silencio
en mitad de la calma.

Suspirar una mentira en tus oídos
y llamarlo susurro.

Morir de la forma en que mata el viento o el agua.
Arañando. Rasgando.

Sabe que sé 
que no me duele ninguna otra herida
porque es ella la única cicatriz que aún no me han hecho.




La verdad es que esto, ahora, no tiene mucho sentido.
Y tampoco lo tendrá.
Pero.
Ojala.
Ya no estés cuando vuelva a mirar.

<<Describete en abstracto
para que nadie nunca entienda
el por qué soy capaz de rogarte.
Vete.>>





lunes, 3 de noviembre de 2014

Hace algo menos que mucho

No hacía mucho que los domingos habían empezado a ser los mejores días de la semana, no hacía mucho que ella afinaba su sentido del gusto recordandole los restos de dulzura, que de niño, quedaban en sus comisuras al comer caramelos. No hacia mucho, y volver  a aquella ciudad nunca tuvo tanto sentido, aunque no consiguiera descifrar ninguno de los acertijos que ella le caligrafiaba en la mirada.

Hace algo menos. Algo menos, que no hace mucho. Le robaron ese privilegio a los domingos de ser suerte.Tuvo que volver a ser el último.


Todo se recude a una persona salvando a otra de cualquier otro día de la semana

que no sea el mismo que ella usa para destrozarle. 

domingo, 26 de octubre de 2014

Reconócete



Y si pudieras, ¿lo harías?

No sé si sigues ahí, escuchando.

Empecemos de nuevo. Y por el final.
Cuando esta ciudad aun estaba entre tus dedos
y mantenía tu nombre.


En algún momento supe que Roma también podía arder.

Y escogí otros caminos.
Para no verte siendo devastada. Para no caer contigo.


No tengo en cuenta mis cicatrices,
pero los restos en descomposición de lo que una vez fuimos
aun tiemblan
cuando vuelves para seguir jugando con ellos.


Ensuciándote las manos de barro.


Te encierras entre murallas de acero formando un laberinto,
dejas que me pierda en él
y me susurras el camino de salida al oído.

-Solo para ver como mantienes tu postura de disimular sentirte perdido.-

<<Tal vez no fuiste tú quién lo dijo.>>

No sé en qué momento me obligaste a resignarme al asfalto.

Arrancarme la humedad de mi boca,
y ofrecerme un hilo de agua helada descendiendo
por el cauce de tu espina dorsal.


Siento la obligación de recorrer un infierno
de la mano de nadie.
Solo aquí podrían no encontrarte, excepto yo.
No todas las trampas mortales suenan a disparo,
no todas lucen señales de peligro.


Déjame hacer como si no lo escribir
mientras lo describo:



Eres capaz de ser una tirana.


Incluso tú, o sobre todo.
Vuelve a repetírtelo. Y créetelo.



"Te he visto siendo suerte"
y quiero un golpe.


Llevas dos lazos de regalo por labios
y una tóxica bienvenida
caligrafiada en la mirada.


He visto luces de neón en tus ojos reflejadas
y no me sale apartar la mirada.


Te he visto llorar demasiadas veces
para lo poco que.


Ese velo traslucido que nos impide ver
a partes iguales


Encontrar 'un gato sin nombre' en mitad de una calle
que no es la tuya.


Hallar una letra en blanco en mitad de un folio en negro.
Hacer garabatos y no decir nada.
Ser ambiguo para que me entiendas.


Eres una Alicia en un país del que ya no espero nada.

He reordenado el abecedario
intentando borrar tu nombre.


Imagina una yema trazando una silueta en el aire,
rasguear un 'no' en unos labios.
Idénticos a los tuyos.


Déjame saber de tu boca
donde estaba la piedra
después de que escondieras la mano.



Déjame engañarme sin espejismos.
"Déjame ser discusión si eres el motivo"


Adivínate en otras manos
pero no me las muestres.



Descríbete en abstracto
para que nunca nadie entienda
por qué fui capaz de rogarte.
Vete.




domingo, 28 de septiembre de 2014

...o como no saber decir adiós.


Te he vuelto a escribir, y esta vez diferente a todas las demás
Porque es la última.

Seguramente queden estigmas imborrables en mis manos después de esto.



Tal vez no pueda elegir
si continuar con esta historia
pero si puedo decidir como terminarla.

Antes de que acabe conmigo.



Déjame hacerlo mal una vez más.


Cómo no voy a saber ni donde pisar ahora
si una vez caminé a tientas por tus manos,
quemé con letras los espacios en blanco de tu piel
y las leí en braille en tu espalda:

"Esta en una nota de suicidio
que nadie más te escribiría así,
si,
estoy pensando en morir por ti"



Me tumbé en tu pecho y escuche tu dolor latiendo dentro.
Y lo llamé hogar.

Puse a tu nombre esta ciudad
y camine descalzo por las calles sobre el frió suelo,
pisando los
cristales que dejabas a tu paso.

Tus costillas se convirtieron en las cornisas de los edificios
en donde me sentaba a esperar mi suicidio.


Tus dedos eran la soga que me ajustaba al cuello en cada texto.

Sentí la condena de la boca del cañón de tus enigmas en mi nuca
y la distante dulzura de los restos de pólvora en tú piel.


Imagina mis manos intentando cerrar
la tierna cicatriz que otro dejo en tu pecho.
Imagínate cosiéndome a tu vida,
saturando con puntos de incertidumbre
mis manos a
tus clavículas.





Que si, que puede que yo sea la única persona que no sabría pasar un minuto contigo y aceptarlo como último,
pero también soy ese que se niega a no pasar un segundo más a tu lado.
Me gustaría explicarte por qué.

He intentado hacerlo
y ojala pudieras ver(te) a través de mis ojos.


"¿Qué va a ser ahora del ahora y del mañana cuando se sabe que no habrá más?"


Tienes mucho que ver con esa magia invisible que me enseña
a respirar hacia adentro y a controlar los golpes del corazón
cada vez que te veo y se me sale por la boca.

Te escucho con silencio de no aceptar un no por respuesta.
Te escribo con la voz ahogada de quien tiene claro que no hay más cuestiones.

No sé si me entiendo. Seguramente que no.
Que torpes mis labios pidiendo un último beso.

Todo final implica un comienzo
y este es solo el principio.
Del fin.
Te lo aseguro, ya me había convencido. Pedí a gritos un final.
Me había prometido no pensarte más.

Y es todo mentira.


Aun quedan restos de pólvora en tus manos,
pero esta noche
"lo único que sonará a disparo"
será tu ausencia.

Ven
y ciérrame los ojos, si quieres, con tus labios
mientras te confieso con voz lacera al oído:

"Lo que más me gusta del daño son tus huellas"



Te irás
y desconoceré en qué instante empezó el invierno,
dejándo por incertidumbre en que momento acabará.

Te has vuelto a convertir en una desconocida.


En el insomnio de cada noche
me obligaré a respirar los restos en ruinas que quedan de ti.
Hasta ahogarme.
Jugaré en mi recuerdo con los besos que nos quedaban.


¿Sabes?
Perdí la que era mi parte inmortal
por rozarte una vez más.

Si, prefiero que me destroces.
Pero vuélvemelo a preguntar, por favor.



"Me gustaría desnudarte, una vez más, tan despacio
que parezca que aun nos queda tiempo."



Intento retener tu última imagen. Alejándote. 


Me despido, te doy las gracias.


" Y yo te pinté alas tantas veces que supongo que viví esperando que un día,
sin más, echaras a volar."



sábado, 27 de septiembre de 2014

"Conté hasta 3"

<<...en el insomnio de cada noche
       me obligaré a respirar los restos en ruinas que quedan de ti.
     Hasta ahogarme.
      Jugaré en mi recuerdo con los besos que nos quedaban.>>


<<...si, prefiero que me destroces.                     
     Pero vuélvemelo a preguntar, por favor...>>










"Si al despertar,siguiera allí..."






domingo, 21 de septiembre de 2014

Excelsior






Presta atención a las señales.
Si no te aferras a un momento como este pasará por tu lado y entonces te parecerá una maldición.
La vida te está retando justo ahora y justo aquí.

sábado, 30 de agosto de 2014

Razones de peso

He estado buscando la razón por la que irme:


Quizá sea porque sigo prefiriendo escribirte y así evitar mirarte a los ojos.
Ya ves, yo también soy un poco cobarde.

Quizá sea por esa costumbre mía de acariciar(te) cada día como si fuera el último,
pero tú ya me dejaste muy claro que cualquier día te marcharías.
Y es ahora,
justo cuando te marchas de verdad,
cuando me doy cuenta de que mis actos no están a la altura de nuestras circunstancias.

Será porque aun no he desaprendido a subir las escaleras de tres en tres
y que tú no has entendido todavía
que estas prisas son el resultado de tanta sed.

Será porque solo se dar paso tras paso
cuando me llevas al mar
y sigo la estela de tus huellas sobre la orilla.
Yo, sigo confundiendo tus labios con la sal
pero tú,
no encontraste mejor forma de explicarme
todo aquello de la cal y la arena.

Quizás sea por ese segundo, demasiado complejo de entender,
en el que apareces
y un escalofrió recorre mi espalda para terminar en mi estomago
en forma de millón de agujas

Quizá sea por aquella primera noche,
justo entre el invierno y la primavera,
en que te pedí que me besaras
aun sabiendo
que me tiraba al vacío.
Siempre fui un poco suicida.

"Hay que saber disfrutar de las caídas" me dije,
pero todos los días tengo que buscarme a mí mismo
en esta quimérica ilusión
que es tu cuerpo.

Quizá sea por esa forma que tienes de atravesar despacio mi cuarto
arropando las baldosas amarillas con tu lencería.
Llevándote de golpe todas las pesadillas.

Será por el tejer de tus dedos en mi piel
con esos hilos invisibles que elaboran la trama,
trágica,
de esta nuestra historia.

Quizá sea 
porque me siguen aterrorizando las noches  
en las que me tumbo solo,
y recordándote,
sigo sin encontrar tu pulso en ninguna parte de la cama.

No sé si será por tu manía de pintarlo todo tan gris
y por mi mala costumbre de fijarme solo en el abanico de colores
que me ocultas tras tus manos.

Quizá sea por ese luto que mantengo en este entierro sin muerto,
porque el dolor solo encuentra razones en tu cuerpo.
Pero manteniendo las típicas cicatrices vacías de las despedidas ausentes.

Tal vez sea porque aun creo cruzarnos en tu esquina
cuando me da por buscarte con mis ojos 
invisible 
en el aire
adivinándote a encontrar en ninguna parte.

Será porque muero de miedo por el frío que hay en mis manos
cuando no rozan la calidez de tu cuerpo,
y me siento
como el que sigue buscándole las tres patas al gato

Quizás es porque intenté entenderte como a un idioma desconocido
y solo reconocí ambigüedad e inconformismo.
Lo irónico, es que aun así,
sigues pronunciando mejor que nadie mi palabra favorita:
Ven.

Quizás sea  porque hago garabatos imposibles con tu nombre en mis recuerdos
y te escribo como el que no tiene muy claro cuándo va a dejar de hacerlo:
apretando los papeles con signos indescifrables.

Quizás es porque me engañé
y creí encontrar la oportunidad de desdibujarle los barrotes al cielo
cuando solamente hacia equilibrios sobre un alambre de espinas.

Puede ser 
que tú me hablaras de piedras y de hielo
y yo te escuchara, creyendo, que ya no hablábamos de tu corazón.

Quizás es porque yo ya sabía
que hoy preferirías no venir
para evitarme el peso de reconocerte entre el público.

Será porque tengo anudado al cuello el lazo
con el que no abrirás mis próximos regalos.

O será porque sigo pensando en la primeras veces que nos quedan.



Aun fantaseo con que llegue el día
en que te vea venir y me susurres al oído:
Espérame, aun sin saber si volveré.

Y quizá, en ese justo instante,
tendré claro
que yo aun no he encontrado razón con suficiente peso
para decirte que no.