El olor a tierra mojada entra por la
ventana
La luz de los rayos nos golpea en la
mirada
Oímos el ruido de cada gota en el tejado
¿Apagamos todas las luces y nos
perdemos un rato?
Asalto tu tierno pecho desnudo,
beso cada poro de tu cuerpo y subo
a mi hogar, a otro lugar, a otro
planeta,
a volver a jugar al escondite con la
impaciencia
La noche se vuelve fría, nos arropamos.
La tensión entre nosotros dos hace
estragos
Cada trueno retumba en nuestros oídos,
nos miramos
y nosotros lo único que oímos es el “amarnos”
Y de esa noche han pasado ya muchas
noches
Ahora el aire deja caer esas rojas flores
y la oscuridad solo trae un profundo
baúl
donde me hundo y del cual la llave
solo tienes tú.
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