miércoles, 12 de marzo de 2014

Segundo intento...

Un mismo color, cobre. La hojalata de este edificio.
Lejos de nuestras casas y con este mismo frio.

Dos cuartos, solo una habitación, sin ningún color
y tú viniendo con trampas, encima.
 Lo de siempre, la misma obsesión.
Las mismas mentiras,
Y tú, mi única perdición.

Tres párrafos no son los suficientes,
ni siquiera tres textos, o tres libros,
para describir el hecho de mirarte,
y morirme de envidia del que puede tocarte.
De la mala.

Cuatro plantas son suficientes para arrojarme
al umbral de la basura, de la sed,
al imán de tú locura.
Imposible a este miedo no arroparme,
difícil esta vez no asomarse
al borde de tú falda,
y no querer allí suicidarme.

Cinco de la madrugada y me sigue faltando papel
para terminar de explicar que eso de aparentar
 no me esta sentando nada bien.
Y quizás por esta vez
la tinta me responda los “porqués”.

Seis tempestades, seis vientos huracanados,
seis tormentas, seis balazos.
Si, son verdades de lo que hablo,
son coherencias que me devuelven la cordura.
La misma que me robas, que se esfuma como la espuma.

Siete de la mañana y suena el despertador,
llega el alba pero yo sigo en el mismo sueño
que la noche anterior.
Tú seguías allí.


Ocho paradojas temporales, rotas,
que van caminando entre los arrabales,
y yo, esperando pasar y verte,
verte esperando,
verte pasar,
pasar de ti
(por aquello de que me engaño),
o solo espero verte pasar por mi lado,
mientras mi piel se estremece,
preguntándome existencialmente ,
mientras la sal de mi café se deshace,
si volveré a verte.



Nueve minutos y medio,
y ya empiezo a notar cómo se mueve el mundo
corriendo detrás de tú culo.
O, a lo mejor, solo se están moviendo las nubes
empujadas por el aire frío que queda cuando te vas
(se corta cuando estás).
O, quizás, aquí no se está moviendo nada,
solo está creciendo mi estupidez ilimitada
por colgarme de cualquiera
a las tantas de la mañana.
Aunque creo que la palabra cualquiera
no va mucho con ella.


10 razones para odiarte.


Continuará...

lunes, 10 de marzo de 2014

Primer intento...

Una ciudad en llamas, bajo cielo de un manto de agua.
Dos personas de las que hablan mis letras, rascacielos y paraguas.
Tres paradas de metro, entre mis manos y tu pelo, y hablo de espacios.
Cuatro espacios y universos que dan cuerda a esta epopeya. Se me está acabando el cuento.
Cinco dedos que querrían acabar en tu espalda este texto.
Seis pedazos de tu cuerpo, donde las caricias se transforman en verso.
Siete pecados capitales reescritos entre las sábanas, bajar todas las persianas y tentar a la carne.
Ocho calles a tu lado me han bastado para no dudar de lo que hablo.
Nueve oportunidades me he dado a mi mismo para solucionar mis altibajos.


10 razones para odiarte.


Continuará...

domingo, 9 de marzo de 2014

someone

El otro día nos volvimos a cruzar por la calle
y sigue con ese morbo en la mirada
que encendería en cualquier charco una llama.
Tiene más magia en cada uno de sus tacones
que cualquier puta hada en cada una de sus alas.




lunes, 17 de febrero de 2014

Reinventar el verbo



"Érase que se era, una niña y un niño.
El niño se llamaba Siempre y la niña se llamaba Nunca.

Un día Siempre se acercó a Nunca y le dijo "Mi mayor sueño en la vida es viajar hacia el sol".
Nunca, que era temerosa, que nunca se fiaba de lo que no podía comprobar con sus ojos, dijo "nunca vas a llegar al sol, y si intentas volar, te caerás".
Yo creo que Nunca intentaba ser la cuerda del globo de los deseos que era Siempre.

Pero tal era el peso de los sueños y tantos pájaros tenía en la cabeza Siempre que un día todos emprendieron el vuelo a la vez y Siempre desapareció en mitad del cielo.
Hay quien dice que se perdió, otros que se cayó, otros que cumplió su sueño; pero de todo esto que pasó, Nunca nunca lo supo porque echó raíces en el suelo.

Y ES QUE SI SIEMPRE TE DICES NUNCA, NUNCA SERÁ SIEMPRE."


Rayden.





miércoles, 12 de febrero de 2014

1. adj. Enmarañado, de difícil comprensión

- ¿Está todo bien?, ¿Quieres hablar de algo?

- No, hay muchas cosas que están mal, pero podrían estar mucho peor.
Será que me conformo con que la distancia no se haga más grande.

En cuanto a lo de hablar, no puedo decir nada.
Sería demasiado duro para los dos que te explicará
lo que te he dicho ya en cientos de palabras.
Que tú no has leído todavía.-


Que complicado es cuando sabemos
Que nos tenemos que alejar de alguien
Pero sin decir nada.
Sin dar una explicación.


Irremediablemente, tarde o en vano,
Me tendré que ir de aquí.
Inevitablemente, en parte o temprano
Acabarán echándome.
Pero de momento, no me da la gana.
Solamente estoy esperando el instante
En que esté preparado para dejar
de andar de puntillas por su sonrisa,
Que es lo mejor que ha provocado mi lápiz hasta ahora.
Hacerla sonreír.
Solo por eso, es como para no parar nunca de escribir.
Y vuelta al bucle,
A no poder salir de aquí,
Porque de momento, no me da la gana.


Y
Mátame
Si te apetece,
Hace ya algún tiempo que lo estás haciendo
Sin darte cuenta,
Dejando caer un millón de agujas
En mis manos.
Ese segundo, demasiado complicado
de explicar,
en el que
Un escalofrío recorre mi espalda
Y  termina en mi estomago
En forma de hormigueo



Que complicado es cuando
nos queremos complicar la vida,
Con quien desde el principio
Sabíamos que no debíamos.


jueves, 6 de febrero de 2014

insomnio

No quiero escribir más sobre toda esta mierda,
el bolígrafo ya apenas me pinta la vida,
solo veo un poco de tinta
muriendo en un folio que a veces me mira blanco
y otras veces lo veo negro.

Igual de oscuro que al palpar mi mediocridad,
cuanta ingenuidad
entre todos los cuentos de hadas que dejan de brillar,
porque he caído en la cuenta que de cuento tiene poco esta historia
y mucho de peli de miedo, o de risa, que parece lo más serio.

No os enredéis nunca en el pelo de una señorita
sino estáis listos para los golpes de la vida,
o para perder la fe en su sonrisa,
sino estáis seguros
de que seréis capaces de salir de ese embrollo sin ningún roto.
Y como aquellas veces en que no podemos abrir la bolsa de la merienda,
rompemos el nudo sin pensar si quiera si había alguna otra manera
de averiguar si teníamos nocilla aquella tarde.
A veces la impaciencia es la peor de las respuestas,
aunque nunca ha sido una buena consejera.
La merienda es como el punto de inflexión de la tarde,
el momento entre terminar los deberes y salir a la calle,
o para que lo entendamos (la metáfora),
el momento en el que pensaste que una retirada a tiempo
no iba mucho contigo,
no es ninguna victoria.
Y pensábamos,
que todos los imposibles guardan una pizca de realidad,
algo de probabilidad,
que no importaba ser el que va detrás
(de ella)
que así,  si caía la podrías levantar.
Y te acuerdas de
aquella vieja frase:
"Solo un iluso seguiría insistiendo.
Lo cierto es que yo siempre fui un iluso.”
El punto de inflexión entre todo lo anterior
y ver que no hay nada más,
que los cuentos se quedan en los libros,
que las novelas trágicas tienen mucho más de reales,
que hay espaldas (como la suya) a la altura de las nubes,
que solo era viento en el molino, lo que hacía ruido
entre sus mejillas,
No era un susurro.
Que es dura la realidad,
no todo pasa como en las películas,
que tenemos más imaginación de lo que pensábamos,
que somos un poco más idiotas
que en la línea anterior.

No tendré el placer, o la curiosidad, o la oportunidad
de conocerte.
“Espero poder contar contigo en otra vida”

También ahora
podré hablar de noches de insomnio,
y sé
que luchar por los sueños, no es trabajar,
es estar haciéndolos realidad.


Poco a poco.


sábado, 25 de enero de 2014

De resaca

Tengo más heridas profundas que a plena luz del día,
tengo más lanzadas escondidas que a simple vista.
Y a ti, que tan bien se te daba
salvar vidas en plena madrugada.

Buscando el borde de sus labios
en cada instante,
el acantilado por el que arrojarme
cada noche.

Tengo medio pie en la tierra
y el otro pie y medio puesto en su acera.
Tumbado en su litera,
viendo pasar las nubes o viendo morir guerras,
entre sus piernas,
entre mis dedos y su cintura,
me acusan
desde el primer botón
hasta el final de su camisa,
como premisa de abrir un paracaídas
antes de dejarme caer hasta sus rodillas.

Versos de rendición que queman como el hielo,
como mis dedos entre su pelo,
feroces versos de conformismo, a voces,
colgado de la hebilla de cada uno de sus tacones.

Me quitas el sueño todas las noches
pero estoy muy cerca de soñarte.

Sigo buscando la suerte entre los escalones
de cualquier escalera que me lleve hasta tus talones.




Felicidades ma!

Mis miedos, a que temo,
solo con tocarme sabe porque tiemblo
solo con mirarme sabe lo que siento.
Se puede decir que si, que me conoce
mejor que yo mismo.
¿ y qué esperas?
al fin y al cabo, siempre tendré que reconocer
que soy una parte de ella.

Me gustaría poder demostrarte todos los días

mi aprecio, borrar la vergüenza, el miedo 
y contarte todas esas cosas que nunca te diría.
Casi como el que sabe que debe una vida,
que no solo me la diste, si no que también la llenaste,
tú la forjaste y me hiciste fuerte.



Dame la mano, y aun todavía, sabré
que no habrá nada que no pueda vencer.

martes, 31 de diciembre de 2013

Cualquier cosa es posible



"El mundo te romperá el corazón de todas las formas imaginables, eso está garantizado, y yo no puedo explicarlo, como tampoco la locura que llevo dentro y la que llevan los demás. Usualmente nos quedamos atrapados en un estado de negatividad, y es un veneno como ningún otro."

"¿Sabes qué? Voy a tomar toda esa negatividad y la usaré como combustible, y encontraré el lado positivo. Estoy convencido de ello, tienes que hacer todo lo que puedes y esforzarte al máximo y si mantienes el optimismo siempre te quedará el lado bueno de las cosas. Cualquier cosa es posible."